Soberbio
Soberbio, esa es la palabra, creerme el centro del mundo, o como dice la canción: por tan creído y sentirme Superman, inmune a llorar. Mirándolo desde la otra perspectiva, no sé cómo pude ser así, pudo ser la pura efervescencia adolescente, pudo ser mi cabeza, lo mismo es, lo que queda claro es que no debió ser así. Estando en esta cafetería, dónde hacíamos esos desayunos donde siempre conseguíamos arreglarlo casi todo e irnos de vuelta al cole con una sonrisa de oreja a oreja, por lo menos por mi parte, me ha hecho recordar todas aquellas cosas que hice por pura soberbia, por puro gusto propio sin pensar en ella aunque en el fondo fuera lo que más me importara y me importa... Me duele más que a nadie haber sido así de egoísta, en no haberla hecho mínimamente feliz, cuando tuve todo el poder de hacerlo, por eso no la culpo a ella. Veo totalmente lógico que se fuera, demasiado estuvo ahí, más tiempo del que realmente merecía ese Sergi. Digo, ese Sergi, porqué siento como si ese no fuera yo, como si fuese esa etapa de la vida dónde mi corazón pudo ser realmente feliz pero mi cabeza le dió por hacer las gilipolleces típicas, pero no menos despreciables, de la edad...
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